CLÍNICA DE LA CIVILIZACIÓN
Argumento
Lo que distingue al discurso del capitalismo es la Verwerfung,
el rechazo hacia afuera de todos los campos de lo simbólico…¿El rechazo de qué? De la castración.
Todo orden, todo discurso que se emparente con el capitalismo, deja de lado…
lo que llamaremos simplemente las cosas del amor.
Jacques Lacan, Hablo a las paredes
¿A qué llamamos clínica de la civilización? ¿Con qué tipo de seres hablantes nos encontramos, cada vez más, en nuestras prácticas? ¿Qué lazos posibles, vivibles, entre la civilización que intentamos discernir y los goces, la civilización y los discursos, y la civilización y la no proporción entre los sexos? Interrogantes que nos causan para el lanzamiento y la preparación de esta decimoquinta Jornada de Enlaces.
Vivimos en una época de la cual intentamos que nuestras lecturas estén a la altura, tanto sobre los desafíos que presenta –impasses de la civilización– al psicoanálisis y a los psicoanalistas, como respecto de las subjetividades y los cuerpos que viven en ella.
Ya Lacan se interrogaba en su Seminario sobre La ética, si las cosas no se estaban pasando de la raya. Se trata, advertía: …de lo que sucede en el mundo en que vivimos. Que en él se profiera un ruido bastante vulgar no es razón para que no lo escuchemos. En el momento en que (…) los bienes enmascaran, pueden escuchar afuera los discursos aterrorizantes de la potencia. (…) qué puede pasar por un bien prescriptible –la información llama y captura masas impotentes a las que se la vierte cual un licor que aturde, en el momento en que se deslizan hacia el matadero.
Tanto Freud como Lacan han advertido y se han posicionado anticipatoriamente respecto de este tiempo post-paterno –del neoliberalismo tecno-mercantil-digital feroz. Como ellos, J.-A. Miller sostiene para nuestra Orientación Lacaniana, la promoción y la apuesta a que el psicoanálisis siga allí para hacerle la contra a lo real desencadenado, para acoger sus síntomas más peculiares, para que el sujeto pueda localizar y dar un tratamiento inédito tanto a su angustia como al objeto causa de su plus-de-goce. Como sostenemos en la argumentación del Seminario de este año “hay diferentes maneras de pensar el Uno en la enseñanza de Lacan. Está el goce del Uno que hace referencia a la primera marca de goce con la que el ser hablante puede inventar su singular solución en el fin de análisis. Pero también podemos encontrar los Unos solos. Dimensión que abre a aquello que J.-A. Miller llama el Un-dividualismo moderno. Lacan comenzó con el discurso del Otro para arribar al goce del Uno. Recorrido solidario al que se produce en un análisis. Sin embargo, es necesario un retorno al Otro en beneficio del lazo social”.
Freud –por ejemplo y especialmente en su “Malestar en la cultura”– nos enseñó de la dimensión pulsional y agresiva inherente al ser hablante que comparte un discurso –cultural, religioso, moral, ideológico, etcétera– con el otro/los otros, y entrevió la dimensión de imposibilidad y a la vez de subversión, la potencia única de nuestra praxis. Lacan, retomando las lecturas sociales y políticas de Freud, así como extrayendo una formalización del objeto a y una nueva lectura del síntoma a partir de Bataille y de Marx respectivamente –muy atento a los acontecimientos y a las lecturas fundamentales de los pensadores de su tiempo–, no solo forjó un nuevo, pseudo discurso, el capitalista, sino que nos brindó las herramientas para interrogarnos hoy si no ha triunfado –aun más que la religión– sobre todos los lazos sociales/discursos. A partir de la propuesta de Lacan “el inconsciente es la política”, J.-A. Miller y Eric Laurent –desde El Otro que no existe…– han ido produciendo lecturas, también o especialmente clínicas, respecto de las transformaciones, encrucijadas, malestares, segregaciones, en fin, de las diversas declinaciones de lo imposible que (re)presentan los modos de goce –es decir los síntomas– contemporáneos y sus arreglos, en ocasiones novedosos.
En conexión directa con el trabajo del Seminario anual, así como con los espacios de investigación del Departamento, proponemos a esta Jornada como un encuentro presencial para una conversación colectiva sobre las tensiones entre el goce del Uno y el discurso del Otro en el estado actual de la civilización; entre la identificación y la identidad –o identidades–; entre los nuevos universales –supuesta o aparentemente homogeneizantes–, los diversos rechazos de la castración, del amor y lo singular, y las invenciones más originales o poético-estéticas.
Los ejes que propondremos intentarán presentar un abanico, cual enciclopedia china y coherentemente con nuestras investigaciones clínicas a partir de nuestra práctica –lecturas sintomáticas del anudamiento entre un cuerpo, la sustancia gozante adherida a su lalengua y lo que haga las veces de Otro o discurso–, que permita diversos abordajes para sostener el forjamiento incesante de lo que llamamos clínica de la civilización. Sostener dicha apuesta de lectura, de intervención concernida, con otros, es también y a la vez una de las vías para mantener vivo y vigente el psicoanálisis.